El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó este jueves en Davos la creación de una Junta de Paz que, según su propio planteamiento, busca supervisar el fin de la guerra en Gaza, pero que en la práctica podría ampliar su alcance a otros conflictos internacionales.
El anuncio se realizó durante su participación en el Foro Económico Mundial, un espacio que Trump ha utilizado para enviar mensajes políticos de alto impacto. Desde ahí, dejó abierta la posibilidad de que este nuevo organismo asuma funciones que tradicionalmente han correspondido a la Organización de las Naciones Unidas.
La propuesta no pasó desapercibida. Desde el primer momento generó inquietud entre diplomáticos y analistas, quienes observan con cautela un proyecto que cuestiona el papel de las instituciones multilaterales creadas tras la Segunda Guerra Mundial.
Trump ya había anticipado su desconfianza hacia la ONU días antes, al asegurar que el organismo “no ha sido de mucha ayuda”. Aunque reconoció su potencial, dejó claro que su gobierno busca mecanismos alternos para gestionar la paz internacional.
Qué Es La Junta De Paz De Trump
La Junta de Paz fue presentada originalmente como un organismo supervisor de la tregua entre Israel y Hamás. En sus primeros borradores, incluso aparecía avalada por el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que le daba un marco multilateral.
La versión actual del proyecto amplía de forma significativa su misión. El documento fundacional señala que el objetivo es “promover la estabilidad, restablecer una gobernanza fiable y asegurar una paz duradera” en zonas afectadas o amenazadas por conflictos.
Esta redacción abierta ha despertado dudas. No queda claro cuáles serán los criterios para intervenir en otros escenarios ni cómo se coordinará con organismos ya existentes. Tampoco se especifica qué conflictos podrían entrar en su radar más allá de Gaza.
Otro punto que ha llamado la atención es su estructura interna. Trump presidirá la Junta de Paz de manera indefinida, una característica poco común en organismos internacionales y que refuerza la percepción de control centralizado desde Washington.
Países Invitados Y Primeras Reacciones
Desde el anuncio oficial, al menos 60 países han recibido una invitación para integrarse a la Junta de Paz. Hasta ahora, una decena ha confirmado su participación, mientras que otros han rechazado la propuesta o se mantienen en proceso de análisis.
Entre los países que aceptaron figuran aliados tradicionales de Estados Unidos y gobiernos con liderazgos cercanos a Trump. También aparecen naciones que dependen en gran medida del respaldo económico o político de Washington, lo que reduce su margen de maniobra.
En la lista de miembros iniciales destacan figuras cercanas al presidente estadounidense. Además de Trump, forman parte su yerno Jared Kushner, el secretario de Estado Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff y el ex primer ministro británico Tony Blair.
En contraste, países como Francia, Italia, Suecia y Noruega anunciaron que no formarán parte del organismo. España, China y Rusia se encuentran entre los que aún evalúan si aceptan la invitación, una decisión que podría influir en la legitimidad internacional del proyecto.
El Costo De Integrarse Al Organismo
Uno de los elementos más polémicos de la Junta de Paz es el costo de pertenecer de forma permanente. Estados Unidos ha planteado una aportación de mil millones de dólares por país, recursos que, según Washington, se destinarían a la reconstrucción de Gaza.
No obstante, varios de los países que ya aceptaron integrarse han advertido que no realizarán ese desembolso. Otros han rechazado la invitación incluso sin obligación de aportar fondos.
La negativa de Francia provocó una reacción inmediata de Trump, quien amenazó con imponer aranceles de hasta 200% a productos franceses como el vino y el champán. El episodio volvió a tensar la relación entre Estados Unidos y Europa.
Hasta ahora, no se han hecho públicos los planes concretos para el uso de esos recursos ni los mecanismos de supervisión financiera, lo que añade otra capa de incertidumbre al proyecto.
Un Proyecto Que Tensiona A La ONU
El lanzamiento de la Junta de Paz ocurre en un contexto de distanciamiento entre Estados Unidos y la ONU. Hace apenas una semana, la administración Trump anunció su salida de una decena de organismos vinculados a Naciones Unidas.
Para analistas, esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para debilitar el orden multilateral y sustituirlo por estructuras controladas directamente desde Washington.
La ausencia de representantes palestinos en la Junta refuerza estas críticas. Hasta ahora, ningún actor palestino ha sido invitado a formar parte del organismo, pese a que el conflicto en Gaza es el punto de partida del proyecto.
Trump ha vinculado repetidamente esta iniciativa con su aspiración al Premio Nobel de la Paz. En sus discursos, asegura haber resuelto múltiples conflictos y sostiene que varios países han impulsado su candidatura.
La comunidad internacional observa con cautela. La Junta de Paz aún carece de reglas claras, mecanismos definidos de supervisión y consensos amplios. Su impacto real, por ahora, sigue siendo una incógnita.
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