Durante la temporada decembrina y las celebraciones de Año Nuevo, el uso de pirotecnia se vuelve una práctica común en muchas ciudades. Sin embargo, detrás del espectáculo luminoso existen efectos poco visibles que impactan de forma directa en la salud, el medio ambiente y los animales. Diversos estudios y registros oficiales han documentado consecuencias que van más allá del ruido y la tradición.
La quema de fuegos artificiales genera contaminantes atmosféricos que se concentran en periodos muy cortos, pero con efectos intensos. Estos episodios suelen coincidir con fechas específicas como el 25 de diciembre y el 1 de enero, cuando los niveles de partículas finas se elevan de manera considerable durante varias horas posteriores a la medianoche.
Impacto Ambiental De Los Fuegos Artificiales
La quema de pirotecnia libera una combinación de partículas finas y gases tóxicos que deterioran de forma inmediata la calidad del aire. Estudios realizados en distintas ciudades del mundo muestran que las concentraciones de PM2.5 y PM10 aumentan de manera significativa durante eventos festivos con fuegos artificiales.
Estas partículas pueden permanecer suspendidas durante horas y desplazarse largas distancias, lo que amplía su impacto más allá del punto donde se detonan los cohetes. Durante ese tiempo, los ecosistemas quedan expuestos a contaminantes que interfieren con procesos como la fotosíntesis y la composición química del suelo y el agua.
Otro efecto documentado es la reducción de la visibilidad. Investigaciones académicas han señalado que la alta carga de partículas derivadas de la pirotecnia puede disminuir la visibilidad hasta en más del 90 por ciento, afectando tanto la seguridad vial como la calidad del entorno urbano.

Residuos Químicos Y Metales Pesados
La combustión de fuegos artificiales libera metales pesados utilizados para generar colores intensos. Sustancias como estroncio, bario, cobre y antimonio terminan depositándose en el ambiente tras las detonaciones.
Estos compuestos pueden acumularse en suelos y cuerpos de agua, afectando la salud de plantas y animales. A largo plazo, su presencia contribuye a procesos de degradación ambiental y a la contaminación de fuentes de agua utilizadas por comunidades humanas y fauna silvestre.
Aunque los niveles de contaminación pueden regresar a parámetros habituales en un periodo aproximado de 24 horas, el daño durante ese lapso es significativo. La exposición repetida año con año incrementa los riesgos para los ecosistemas urbanos y naturales.
Riesgos Para La Salud Humana Y Animal
El uso de pirotecnia también representa un riesgo directo para la salud humana. Organismos internacionales han señalado dos principales afectaciones. La primera es el riesgo de lesiones y quemaduras derivadas de la manipulación o impacto de fuegos artificiales, especialmente en niñas y niños.
El segundo riesgo está relacionado con la calidad del aire. La exposición a partículas PM2.5 generadas por la pirotecnia puede agravar enfermedades respiratorias como el asma y aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares, particularmente en personas con comorbilidades, adultos mayores, menores de edad y mujeres embarazadas.
En el caso de los animales, los efectos suelen ser aún más severos. Estudios veterinarios indican que el impacto auditivo de la pirotecnia es considerablemente mayor en perros, gatos, aves y otras especies. Esto puede provocar estrés extremo, hiperactividad, agresividad y, en algunos casos, daños permanentes en el sistema auditivo.
Estrés Animal Y Consecuencias Invisibles
Los animales domésticos y silvestres también pueden verse afectados por los residuos químicos liberados durante las explosiones. La inhalación de estos compuestos puede causar irritación en ojos y vías respiratorias, además de desorientación.
En algunos casos, la curiosidad de ciertas especies hacia los objetos luminosos puede derivar en accidentes o quemaduras. A esto se suma el impacto en aves y fauna silvestre, que pueden abandonar sus hábitats o sufrir alteraciones en sus patrones de comportamiento.
Cada vez más especialistas coinciden en que reducir o evitar el uso de pirotecnia es una decisión que contribuye a proteger la salud pública, el bienestar animal y el equilibrio ambiental.
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